domingo, 9 de febrero de 2014

Lugar Extraño,Aramu Muru o Hayu marca



A pocos kilómetros de la pequeña ciudad de Juli, cerca al grandioso lago Titicaca, en Perú, se encuentra un lugar muy extraño: es el llamado portal de Aramu Muru, llamado también Hayumarca, ciudad de los espíritus, una gran roca perfectamente pulida que fue esculpida en épocas antiguas en las partes laterales hasta asumir la forma de un enorme “portal”.
La “puerta” es un cuadrado de 7 metros de lado en cuya parte inferior, en el centro, hay una sección hueca sin salida, suficientemente amplia para que se introduzca una persona, la cual, según las creencias de los Aymara, conduce al mundo de los espíritus.
Según lo que se cuenta, en la segunda mitad del siglo pasado, un hombre de origen aymara, de nombre José Luis Delgado Mamani, había escuchado por largo tiempo los relatos de los chamanes que le describían una misteriosa “puerta” donde en el pasado se había escondido un poderoso “disco solar de oro”.




Cuando Mamani descubrió finalmente la exacta ubicación de la “puerta”, entrevistó a la gente del lugar y encontró varias concordancias entre los relatos orales y el período histórico de los conquistadores. Los españoles del siglo XVI, en efecto, cuando se dieron cuenta de que la gente adoraba la “puerta de Aramu Muru”, empezaron a difundir la idea de que era una superstición pagana y que su adoración llevaba sólo al infierno (por esta razón, algunos paisanos la llaman “puerta del diablo”).



Pero, ¿cuál es el origen de la leyenda de Aramu Muru? Según las tradiciones orales de los chamanes del lago Titicaca, Aramu Muru era un sacerdote inca que, para evitar que los conquistadores españoles se apoderaran del gran disco solar de oro que estaba custodiado en el templo del Coricancha, en el Cusco, lo tomó y se lo llevó lejos, escondiéndose durante años en las montañas.
Finalmente, llegó al “portal” y lo atravesó, entrando en otra dimensión y llevándose consigo el disco solar de oro, preservándolo así de la furia saqueadora de los conquistadores.
Esta leyenda fue retomada y ampliada por el médium estadounidense G.H. Williamson en su libro “El secreto de los Andes”, en el que se describen las cualidades fantásticas del disco solar de oro.
A continuación, un pasaje del libro de Williamson:

…ese Disco no era usado meramente como objeto de adoración, ni tampoco como la representación simbólica de nuestro Sol Solar. Era también un instrumento científico, y el secreto de su poder provenía originalmente de las tinieblas del pasado en la época de la Raza de los Mayores. En parte, era un objeto de adoración porque se lo empleaba en los servicios ritualísticos del templo como foco o punto de concentración para aquellos que meditaban. Servía asimismo como representación simbólica del Gran Sol Central, o Sol Cósmico, el que, a su vez, simboliza al Creador. Como instrumento científico se lo usaba conectado con un complejo sistema de espejos de oro puro, reflectores y lentes para producir la curación en los cuerpos de aquellos que estaban dentro del Templo de la Luz. En verdad, esa era la razón por la cual se lo llamaba el Templo de la Luz Divina. Además de todas esas funciones, el Disco Solar era un punto focal para la concentración de calidad dimensional. Cuando el disco era golpeado por un sacerdote científico, que entendía su manera de operar, establecía ciertas condiciones vibratorias que podían producir intensos terremotos y, si proseguían por mucho tiempo, provocar una modificación en la rotación de la Tierra misma. Cuando se lo hacía armonizar con el peculiar modelo de frecuencia de una persona podía transportar a dicha persona a cualquier lugar donde quisiera ir con sólo crear la imagen mental del viaje. Era, por consiguiente, un objeto de transportación.

Hoy en día, el “portal” de Aramu Muru es frecuentado por varios grupos de personas que creen en la leyenda de Aramu Muru y en la existencia de un mundo subterráneo habitado por seres dotados de una profunda espiritualidad. Los creyentes se arrodillan en la cavidad central y apoyan su frente en un hueco circular, con el fin de conectar el llamado “tercer ojo” con el “portal”.
Cuando llegué al denominado “bosque de piedra” que circunda el portal de Aramu Muru, decidí analizar los alrededores para intentar darme cuenta si el lugar fue habitado en la antigüedad.
De hecho, durante mi breve caminata por las cercanías, vi muchas rocas que probablemente fueron labradas allí para ser utilizadas como “altares ceremoniales”. Estoy convencido de que de los antiquísimos habitantes de la zona consideraban sagrado este lugar y que comenzaron a hacer ofrendas al dios Sol justo en el sitio donde sucesivamente fue creado el portal, con un gasto considerable de energía y recursos. En la otra parte del “portal” hay un túnel, llamado chinkana en quechua, que según algunas creencias locales conduce a Tiahuanaco y a la isla del Sol (o isla Titicaca). El túnel fue obstruido con piedras para evitar que los niños se metieran allí y pudieran perderse luego en sus profundidades.








 
Puerta de Hayu Marca, UNA PUERTA INTERDIMENSIONAL


UNA PUERTA INTERDIMENSIONAL en PERÚ

 ¿Una puerta estelar o una entrada interdimensional tallada en la roca?
La Puerta de Hayu Marca se llama el umbral o la entrada de Aramu Muru.Según una profecía, la puerta se abrirá algún día y los dioses volverán en sus naves solares.
La leyenda cuenta que grandes héroes atravesaron la puerta para llevar una vida gloriosa de inmortalidad. Personas que pusieron sus manos sobre la puerta tuvieron visiones de estrellas, columnas de fuego y música extraña.
Una estructura enorme y misteriosa con apariencia de puerta se ha redescubierto en la región montañosa de Hayu Marca, del Perú meridional, cerca del lago Titicaca. Hayu Marca, a 35 kilómetros de la ciudad de Puno, se ha reverenciado desde hace mucho tiempo por los indios locales como "la Ciudad de los Dioses", y nunca se ha explorado completamente debido al terreno accidentado de la montaña.
Aunque no se ha descubierto ninguna ciudad real nunca, muchas de las formaciones rocosas de la región se asemejan a edificios, a dinosaurios y a estructuras artificiales. La Puerta de Hayu Marca (Puerta de los Dioses) fue tallada de una cara natural de la roca, en algún tiempo del pasado distante, y mide exactamente siete metros en altura por siete metros en anchura, con un nicho o hueco más pequeño en el centro en la base, en la cual mide justo dos metros de altura.

Jose Luis Delgado Mamani un guía turístico local, encontró por casualidad la estructura mientras hacía una excursión a través de las colinas circundantes para tratar de familiarizarse él mismo con la zona, para su trabajo como guía de turistas montañeros.
"¡Cuando vi la estructura por primera vez, casi pasé de largo!" dijo Mamani en una entrevista con la prensa local. "He soñado con tal construcción en varias ocasiones a lo largo de los años, pero en el sueño el sendero a la puerta estaba pavimentado con mármol rosado, y con estatuas de mármol rosado alineadas a cada lado del sendero.
En el sueño, también vi que la puerta más pequeña estaba abierta y que había una luz azul brillante que venía de lo que parecía un túnel reluciente. He comentado estos sueños a mi familia muchas veces, y así cuando finalmente contemplé la puerta fue como una revelación de Dios.

¿Cómo ordena uno una aparición tan extraña?"

LOS ARQUEOLOGOS
Después de descubrir la puerta a principios de este año, Luís entró en contacto con autoridades arqueológicas de Puno, la Paz y Lima, y en poco tiempo la zona fue sitiada por arqueólogos e historiadores de los incas.

Resultó que los indios nativos de la región tenían una leyenda que hablaba de "una entrada a las tierras de los Dioses", y en esa leyenda se decía que en tiempos lejanos grandes héroes había ido a unirse a sus dioses y pasaron a través de la puerta para una nueva vida gloriosa de inmortalidad, y en raras ocasiones esos hombres volvieron durante poco tiempo con sus dioses para "inspeccionar todas las tierras en el reino" a través de la puerta.  

Otra leyenda cuenta el tiempo en el que los conquistadores españoles llegaron a Perú y saquearon el oro y las piedras preciosas de las tribus incas.Un sacerdote inca del templo de los siete rayos llamado Aramu Muru huyó de su templo con un disco sagrado de oro conocido como "la llave de los dioses de los siete rayos", y se ocultó en las montañas de Hayu Marca.

Finalmente llegó hasta la puerta que había sido observada por los sacerdotes chamanes. Les mostró la llave de los dioses y se realizó un ritual que concluyó con un acontecimiento mágico iniciado por el disco de oro que abrió la puerta, y según la leyenda emanó luz azul de un túnel interno.El sacerdote Aramu Muru entregó el disco de oro al chamán y luego pasó a través de la puerta, y,
"nunca se le volvió a ver otra vez".
Los arqueólogos han observado una pequeña depresión circular en el lado derecho de la pequeña entrada, y han teorizado que aquí es donde un disco pequeño se podría colocar y sostener por la roca.

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